De Goris a Dilijan por el paso Selim y el lago Sevan
La ruta desde Goris hasta Dilijan, del sur al norte, nos llevó a atravesar algunos de los paisajes más sorprendentes de Armenia.
Por el camino visitamos Zorats Karer, el llamado Stonehenge armenio; cruzamos el nevado paso Selim, donde se conserva un antiguo caravansar medieval, y recorrimos parte de la orilla del lago Sevan, uno de los grandes tesoros naturales del país.
A orillas del lago descubrimos el singular cementerio de Noratus, con sus cientos de khachkars, y los monasterios de Hayravank y Sevanavank.
Una jornada larga, con bastante carretera y alguna que otra incertidumbre, pero llena de lugares interesantes.

Zorats Karer, el Stonehenge armenio
A unos 10 km al este de Goris se encuentra Khndzoresk, una localidad conocida por sus antiguas viviendas excavadas en la roca, algunas de ellas habitadas desde hace siglos.
Teníamos previsto visitarla, pero la carretera parecía todavía más complicada que el día anterior por la nieve. Finalmente decidimos dejarla para otra ocasión.
Regresamos por la carretera que habíamos recorrido el día anterior, pasamos de nuevo el desvío hacia Tatev y tomamos la dirección de Sisian.
A unos 3 km de tomar el desvío nos detuvimos para visitar Zorats Karer, conocido popularmente como el Stonehenge armenio.
Junto a la carretera se encuentra un primer grupo de piedras, pero el conjunto más interesante está a unos 300 metros a pie.
Al llegar descubrimos un amplio conjunto de rocas erguidas y menhires dispuestos en diferentes alineaciones. El lugar recibe varios nombres, entre ellos Karahunj, que suele traducirse como «las piedras que hablan».
Se considera que el conjunto tiene varios milenios de antigüedad. Una de las hipótesis más conocidas lo relaciona con observaciones astronómicas y con los movimientos del sol, la luna y las estrellas.
Algunas piedras presentan perforaciones que han alimentado esta interpretación.
También se han encontrado petroglifos con representaciones de animales, escenas de caza, arcos, flechas y figuras humanas.
La nieve cubría buena parte del terreno y daba al lugar un aspecto todavía más misterioso.
Qué visitar en los alrededores de Sisian
A unos 3 km se encuentra Sisian, una localidad de alrededor de 18.000 habitantes.
Entre sus lugares de interés destacan la iglesia de Sisavan y el parque Karadaran, donde pueden verse khachkars, piedras de carácter fálico y tumbas antiguas. Por la zona discurre también el río Vorotan.
Otros lugares de interés en los alrededores son:
- Cascada de Shaki: a unos 4 km de Sisian.
- Aghitu: a unos 6 km, conocido por sus monumentos funerarios medievales.
- Vorotnavank: conjunto monástico situado a unos 16 km.
- Ughtasar: zona de montaña conocida por sus petroglifos.
En nuestro recorrido solo nos detuvimos en Zorats Karer. La nieve y el estado de las carreteras aconsejaban no alargar demasiado las visitas.
7. El paso Selim y su caravansar medieval
Regresamos a la carretera M2 y pasamos el desvío hacia Jermuk, localidad conocida por sus aguas minerales y centros termales. Para visitarla habría sido necesario desviarse unos 33 km y después regresar a la ruta.
Llegamos a Yeghegnadzor, donde tuvimos que hacer una parada en un taller mecánico.
Nuestro objetivo era continuar hacia el norte por el paso Selim, un puerto de montaña que puede permanecer cerrado durante el invierno debido a la nieve.
Si no hubiéramos podido cruzarlo, la alternativa habría sido regresar hacia Areni, volver en dirección a Yerevan y tomar desde allí la carretera M4 hacia Sevan City. Era un rodeo considerable.
Antes de iniciar el ascenso, Arthur preguntó a una patrulla de policía si el paso estaba practicable, pero no consiguió una respuesta clara. Con esa incertidumbre, decidió continuar.
Al principio la carretera estaba despejada y atravesábamos el valle de Yeghegis sin problemas. Pero comenzó el largo ascenso y la nieve empezó a cubrirlo todo.
Todavía se podía avanzar, aunque cada vez resultaba más difícil saber qué nos esperaba unos kilómetros más arriba. La posibilidad de tener que dar la vuelta estaba presente, y tampoco estaba claro que pudiéramos hacerlo con facilidad.
Arthur conducía muy despacio, en la marcha más corta. A nuestro alrededor se extendía un paisaje casi vacío, de una belleza austera: montaña, nieve y naturaleza en estado puro.
Selim Pass y el caravansar
Finalmente alcanzamos la parte alta del puerto, a unos 2.400 metros de altitud. Allí se encuentra el caravansar de Selim.
Lo encontramos medio sepultado por la nieve. Este edificio medieval, construido en 1332, servía de refugio a comerciantes y viajeros que recorrían las antiguas rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Su estructura de piedra conserva una gran sala central, espacios laterales y una entrada monumental.
La nieve dificultaba la visita, pero también hacía que el edificio pareciera todavía más aislado y remoto.
| el caravansar Selim |
El descenso continuó siendo tan atractivo como delicado. La carretera seguía cubierta de nieve y Arthur mantuvo la misma prudencia.
Finalmente, a las 14:45 h, ¡por fin respiramos tranquilos! Habíamos conseguido superar el puerto y llegamos a Martuni, una localidad situada junto a la orilla meridional del lago Sevan.
El lago Sevan y sus monasterios
Es uno de los grandes paisajes naturales de Armenia. Situado a unos 1.900 metros sobre el nivel del mar, es el mayor lago del país y del Cáucaso.
Su superficie ronda los 1.240 km² y sus dimensiones aproximadas son de 80 km de largo por 30 km de ancho. Ocupa una parte muy importante del territorio armenio.
Desde Martuni continuamos por su orilla occidental, pasando por diversas playas y haciendo varias paradas.
Noratus: un cementerio de piedra al aire libre
En Noratus visitamos su fantástico cementerio, con ornamentadas tumbas y, sobre todo, ¡cientos de khachkars!
Los khachkars
Son estelas de piedra talladas, una de las manifestaciones más características del arte religioso armenio. Se levantan al aire libre y pueden cumplir distintas funciones: monumentos conmemorativos, elementos de culto o señales funerarias.
Su elemento central suele ser una cruz esculpida, acompañada de motivos geométricos y vegetales, rosetas y, en ocasiones, representaciones de animales y figuras humanas.
Se elaboran con piedra de canteras locales y se tallan cuidadosamente con herramientas manuales. Los relieves se trabajan con gran detalle y cada estela presenta una composición diferente.
Una vez terminadas, pueden ser bendecidas y erigidas durante una ceremonia religiosa. La tradición armenia les atribuye un carácter sagrado y protector.
No hay dos iguales.
| Noratus |
Hayravank y Sevanavank
Un par de kilómetros después de Noratus pasamos junto al monasterio de Hayravank, situado en un pequeño promontorio con vistas al lago.
Continuamos unos 30 km más hasta llegar a la ciudad de Sevan.
Desde allí nos dirigimos a la península sobre la que se alza el monasterio de Sevanavank, formado por dos iglesias situadas en lo alto de una loma.
La posición del conjunto ofrece unas vistas soberbias sobre el lago. Las visitamos ya de anochecida, subiendo por una escalera helada.
Cena junto al lago Sevan
En la base de la península había varios restaurantes. Escogimos uno llamado Collette.
Nos acomodaron en un reservado y pedimos como entrante un kebab de camarones. De plato principal, una barbacoa de pescado del lago, acompañada de ensalada, patatas fritas y vino Ijevan.
La cuenta fue de 21.000 AMD para seis personas, 7 € por persona.
Una buena cena para terminar una jornada intensa, después de tantas horas de carretera, nieve y visitas.
De Sevan a Dilijan: la Suiza armenia
Desde Sevan nos quedaban unos 22 km hasta Dilijan, conocida popularmente como la Suiza armenia por sus bosques, montañas y paisajes verdes.
Con este trayecto dejábamos atrás el lago Sevan y nos adentrábamos en el norte de Armenia, una región de aspecto muy diferente a las tierras más secas y montañosas que habíamos recorrido en el sur.
Aquí comenzaba una nueva etapa del viaje.
Nuestra impresión
Fue una de esas jornadas en las que el camino acaba teniendo tanto protagonismo como los propios destinos. La nieve nos obligó a modificar los planes y a renunciar a algunas visitas, pero también nos regaló paisajes extraordinarios.
El momento más delicado llegó al atravesar el paso Selim. No sabíamos con certeza si podríamos cruzarlo y, durante buena parte del ascenso, la posibilidad de tener que dar la vuelta estuvo muy presente. La prudencia de Arthur fue decisiva para superar aquel tramo.
Después, el lago Sevan nos ofreció un paisaje completamente distinto y la visita a Noratus y Sevanavank puso el contrapunto cultural a una jornada dominada por la naturaleza.
Un recorrido variado e intenso que nos permitió descubrir otra cara de Armenia y que terminó con la llegada a Dilijan, antes de continuar explorando los bosques y monasterios del norte del país.
Una vez más… ¡paren el mundo, que nos subimos!
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