En
el pasado los sajones de Transilvania alzaron estos recintos
fortificados para protegerse de las incursiones enemigas. Habilitados para ser
ocupados durante tiempo prolongado de ser necesario. Por esto disponían de pozos, escuelas, herrerías, carpinterías,
artesanos…
Con la forma de un anillo su acceso se realizaba por una única puerta de entrada.
El cuerpo de ese anillo estaba recorrido por un corredor con arpilleras desde las que los soldados repelían el ataque, con
líquidos hirviendo, flechas, ballestas…
Hacia el interior se disponían los cuartos, a distintas alturas, a los que se accedía por distintas escaleras de
madera exteriores.
En el centro estaba el patio presidido por la iglesia.
Sobrepasada esa única entrada,
se accedía a su zona central
dominada por LA IGLESIA DE SAN NICOLAS
con su alto campanario.
Visitamos esa iglesia. Con su estilo románico. En ella el altar y las bancadas que no tenían respaldo porque
los vestidos ampulosos de las damas no permitían que apoyaran su espalda.
Ascendimos
a esa torre-campanario, por unas rudimentarias escaleras de madera, empinadas y
dificultosas. Con la recompensa de las vistas a Harman pueblo y a aquel recinto.
Después
visitamos las distintas dependencias. Con sus estéticas escaleras en varios
niveles.
En
cada uno de esos cuartos había una exposición de objetos de la época, o una
reproducción de un dormitorio, en otro el comedor, en otro la escuela, los
trajes tradicionales, la banda… Una capilla con frescos antiquísimos.
Por
ultimo recorrimos el pasadizo defensivo, enlazando una torre con otra, dando la vuelta entera a ese anillo.