TBILISI
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TBILISI

Creado el 15 de marzo de 2015Actualizado el 2 de noviembre de 202614 min readParen al mundo que me subo

A practical arrival guide to Tbilisi, the capital of Georgia. Includes information on flights, customs procedures, currency exchange, and transfer options from the airport to the city center.

Tiflis: qué ver en la capital de Georgia


Tiflis fue nuestra puerta de entrada a Georgia y, desde el primer paseo, nos mostró una ciudad llena de contrastes. Amplias avenidas de herencia soviética, callejuelas del casco antiguo, casas de madera con balcones tallados, iglesias centenarias y edificios modernos se mezclan a orillas del río Mtkvari, creando una capital con mucho carácter y un punto de melancolía.


Recorrimos su centro histórico, desde la avenida Rustaveli y la plaza de la Libertad hasta las callejuelas del barrio antiguo, la catedral de Sioni y la fortaleza de Narikala, con unas vistas magníficas. También descubrimos la tradición de los brindis georgianos, probamos nuestros primeros platos típicos y terminamos la jornada en los históricos baños de aguas termales de Abanotubani.


Tiflis es una ciudad que invita a caminar, detenerse en sus terrazas. Una magnífica introducción a un país donde la historia, la hospitalidad y las tradiciones siguen muy presentes.


En este artículo encontrarás cómo llegar desde el aeropuerto, dónde alojarse, un recorrido a pie por los principales lugares de interés, qué comer, dónde disfrutar de los baños termales y consejos prácticos para organizar la visita.


  1. Cómo llegar a Tiflis: vuelo desde Barcelona con escala en Estambul.

  2. Trámites de entrada y aduana.

  3. Del aeropuerto al centro: opciones de transporte.

  4. Dónde dormir en Tiflis: nuestro alojamiento y otras alternativas.

  5. Un paseo por Tiflis:

    • Plaza Rustaveli y avenida Rustaveli.

    • Ópera, teatro, Parlamento, Galería Nacional y Museo Nacional.

    • Iglesia de Kashveti.

    • Plaza de la Libertad y entrada al casco antiguo.

    • Calle Pushkin, casas tradicionales y balcones de madera.

    • Torre del reloj, teatro de marionetas y basílica de Anchiskhati.

    • Erekle II Moedani y puente de la Paz.

    • Barrio de Kala: primeros sabores georgianos y escultura del tamada.

    • Catedral de Sioni y cruz de Santa Nino.

    • Plaza Meidan y fortaleza de Narikala.

    • Estatua de la Madre de Georgia y descenso en teleférico.

    • Parque Rike, iglesia de Metekhi y barrio de Avlabari.

    • Catedral de la Santísima Trinidad (Sameba).

  6. Dónde comer en Tiflis: taberna georgiana y café Veranda.

  7. Los baños termales de Abanotubani: un final relajante para el día.

  8. Otras visitas: barrio de Vake, parque Mtatsminda, mercadillo y estación central.

  9. Cómo llegar a las estaciones de autobús y tren.

  10. Nuestra impresión de Tiflis.


1. Cómo llegar a Georgia: vuelo de Barcelona a Tiflis


Volamos desde Barcelona con Pegasus Airlines, haciendo escala en Estambul.


Aterrizamos a las tres de la madrugada, hora local.


+3horas respecto a España.


2. Trámites de entrada y aduana


Los trámites fueron sencillos. Nos hicieron una fotografía, estamparon el sello en el pasaporte y pudimos continuar.


No necesitamos visado.


A la salida del aeropuerto encontramos dos oficinas de cambio y un punto de información.


El cambio fue de 1 euro = 2,184 GEL, (2014 )


3. Del aeropuerto al centro de Tiflis


El aeropuerto internacional de Tiflis se encuentra a unos 15 kilómetros del centro. Teníamos estas opciones para trasladarnos al centro:

  • Autobús 37: 0,5 GEL, unos 30 minutos hasta la zona de Rustaveli. El servicio comenzaba a las 7:00.
  • Tren: el primer servicio salía a las 6:10.
  • Taxi: unos 25 GEL, equivalentes entonces a unos 12 euros.

Optamos por tomar dos taxis oficiales para trasladarnos al alojamiento.


4. Dónde dormir en Tiflis


Tiflix Lux Boutique Hotel, situado a pocos pasos de la plaza Rustaveli, una ubicación muy práctica para recorrer a pie el centro de la ciudad.


10 euros por persona, ( 2014)


El hotel ocupaba la segunda planta de un edificio antiguo, que tenía una entrada bastante deteriorada. El piso donde se ubicaba, en cambio, había sido reformado con gusto.


Disponía de salón, comedor y cocina comunitaria.


Las habitaciones eran de distintos tipos y contaban con televisión, aire acondicionado y calefacción. Algunas tenían incluso unas chimeneas bastante pomposas.


Los responsables fueron amables y simpáticos.



Otros alojamientos que anotamos

  • Babilina: habitación doble por unos 38 euros con desayuno y una bonita terraza con vistas.
  • Orion: moderno y bien equipado, por unos 38 euros la habitación doble, aunque algo alejado del centro.
  • Skadaveli Guesthouse: alojamiento de estilo tradicional, con una especie de patio interior; exigía reservar un mínimo de dos noches. Habitación doble por unos 34 euros.
  • Old Town Hostel: alrededor de 34 euros.
  • Sofia Hostel: moderno, cerca del palacio presidencial, por unos 34 euros.
Son referencias de 2014 y no tarifas vigentes.


5. Nuestro primer día en Tiflis


Tiflis nos recibió con un centro compacto, extendido a ambas orillas del río Mtkvari.


La ciudad resultaba muy agradable para recorrerla a pie: las distancias entre muchos de sus principales monumentos eran cortas.


También contaba con una pequeña red de metro, muy útil para desplazamientos más largos. En nuestro viaje había dos líneas, identificadas por los colores rojo y azul. Utilizábamos una tarjeta recargable que costaba 2 GEL y que también servía para el teleférico de Narikala. Los viajes en metro costaban entonces 0,5 GEL y el teleférico, 1 GEL.



Un paseo por la avenida Rustaveli. La plaza de la Revolución.


Apenas habíamos recorrido cien metros desde el hotel cuando llegamos a la plaza Rustaveli, plaza de la Revolución.


El nombre de la avenida y de la zona está ligado a la historia reciente de Georgia y a la Revolución de las Rosas de noviembre de 2003, que provocó la salida del poder de Eduard Shevardnadze y abrió una nueva etapa política para el país.


Desde la plaza partía la amplia avenida Rustaveli, de aproximadamente un kilómetro de longitud, que conducía hasta la plaza de la Libertad y servía de transición entre la zona más moderna y la ciudad antigua.


Era una avenida monumental, con edificios culturales y administrativos que daban buena idea de la importancia de esta arteria urbana. Durante el recorrido fuimos encontrando la Ópera, el teatro, la Galería Nacional, el Parlamento y el Museo Nacional, además de otros edificios representativos.


Nota: La sede parlamentaria se encontraba entonces en Tiflis, aunque Georgia también había trasladado temporalmente funciones parlamentarias a Kutaisi durante aquellos años. La situación institucional ha cambiado desde entonces.


la ópera
ayuntamiento
el teatro
parlamento


La iglesia de Kashveti

Entre los edificios de Rustaveli se encuentra la iglesia de Kashveti, cuyo nombre se relaciona con una antigua leyenda.


Según la tradición, un monje del siglo VI fue acusado por una mujer de haberla dejado embarazada. La leyenda cuenta que, como castigo por su calumnia, la mujer terminó dando a luz una piedra.


La iglesia actual se construyó a comienzos del siglo XX y destaca por su arquitectura y sus pinturas murales.


iglesia de la piedra


Plaza de la Libertad: entrada a la ciudad vieja


Al final de la avenida desembocamos en Tavisuplebis Moedani, la plaza de la Libertad, presidida por una alta columna coronada por una estatua dorada de san Jorge.


plaza Libertad


La plaza marca el acceso a la parte antigua. Desde allí nos internamos por la calle Pushkin en dirección al río.


El paisaje urbano cambió rápidamente. Aparecieron casas antiguas, con fachadas desgastadas y un aspecto decadente. Eso le daba un encanto especial.


Lo que más llamaba la atención eran los balcones de madera, con sus celosías, tallas y estructuras delicadas, que sobresalían de las fachadas como pequeñas galerías suspendidas.


Tiflis tenía un aire melancólico, una mezcla de belleza y deterioro.




casas de ciudad antigua

La torre del reloj y el teatro de marionetas


Uno de los rincones más originales del casco antiguo fue la torre del reloj, una construcción irregular formada por volúmenes que parecen encajados unos sobre otros.


Su aspecto casi improvisado la convierte en una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.


A su lado se encuentra el teatro de marionetas de Rezo Gabriadze. Durante nuestra visita no había función, pero el edificio y su entorno ya merecían una parada.


Muy cerca también está la basílica de Anchiskhati, uno de los templos históricos de Tiflis.


Desde allí continuamos por las callejuelas del barrio antiguo, pasando por Erekle II Moedani, una pequeña plaza peatonal, y por los alrededores de la residencia del patriarca de la Iglesia ortodoxa georgiana.


El recorrido nos llevó hasta el moderno puente de la Paz, una estructura contemporánea de cristal y acero que cruza el río y contrasta con la arquitectura tradicional de las calles cercanas.

torre del reloj

Primera parada gastronómica: khachapuri y kubdari


En la zona de Kala encontramos calles peatonales llenas de terrazas y restaurantes. Fue allí donde probamos por primera vez algunos platos georgianos.


Pedimos khachapuri, el conocido pan relleno de queso, y kubdari, una especialidad tradicional de Svaneti rellena de carne especiada. Los acompañamos con capuchinos.


La cuenta fue de unos 20 GEL para seis personas, aproximadamente 1,50 euros por persona según el cambio de entonces.


En la bifurcación de dos calles peatonales encontramos también una escultura que representa al tamada, el maestro de brindis georgiano, con un cuerno en la mano.


La figura nos dio pie a recordar una de las tradiciones más conocidas del país: los brindis de las reuniones y banquetes, llamados supra. En estas celebraciones, el tamada propone los brindis y pronuncia discursos antes de que los comensales beban. Los temas pueden ser la amistad, la familia, los invitados o el recuerdo de quienes ya han fallecido.


En las celebraciones tradicionales se pueden utilizar cuernos para beber vino u otros licores.


El papel del tamada sigue siendo un símbolo de la hospitalidad georgiana.


¡Gaumarjos! es una de las expresiones habituales para brindar, equivalente aproximadamente a nuestro «¡salud!».


el tamada


La catedral de Sioni y la cruz de Santa Nino


Muy cerca de aquellas calles se encuentra la catedral de Sioni, otro de los templos históricos de la ciudad.


En ella se venera la cruz vinculada a Santa Nino, la figura religiosa a la que la tradición atribuye un papel decisivo en la cristianización de Georgia.


Según la leyenda, la santa elaboró su cruz con ramas de vid atadas con su propio cabello.


En el interior del templo pudimos ver una réplica de esta cruz.


En las proximidades estaba también el museo de historia, instalado en un antiguo caravasar.


catedral Sioni


la cruz de Sta Nino

Plaza Meidan y subida a la fortaleza de Narikala


Continuamos hasta la plaza Meidan, uno de los puntos tradicionales del casco antiguo. Desde allí se abren varios caminos: hacia la fortaleza de Narikala, hacia el barrio de los baños termales de Abanotubani y hacia el puente de Metekhi, que cruza el río.


Primero elegimos subir a Narikala, la fortaleza que domina Tiflis desde una colina y que está estrechamente ligada a los orígenes históricos de la ciudad.


La subida era empinada, pero el esfuerzo merecía la pena. En unos quince minutos alcanzamos una zona elevada desde la que las vistas iban mejorando a cada paso. El río, los puentes, los tejados del casco antiguo y los edificios más modernos componían una panorámica magnífica.


Una de las entradas defensivas conduce a la iglesia de San Nicolás, situada dentro de las murallas.


Desde la zona de la fortaleza parten también caminos que permiten continuar hacia la gran estatua de la Madre de Georgia y, más adelante, hacia el jardín botánico.


ascenso a fortaleza Narikala


las vistas a Tblisi-el puente Mekheti, el puente nuevo, la plaza Maidan, el parque Rike..

La Madre de Georgia y el teleférico


La estatua de la Madre de Georgia, visible desde distintos puntos de Tiflis, representa a una figura femenina que sostiene una copa en una mano y una espada en la otra. La imagen simboliza la hospitalidad hacia los amigos y la defensa frente a los enemigos.


Después de disfrutar de las vistas, descendimos en el teleférico, que sobrevolaba el río y nos dejó en el parque Rike, en la orilla opuesta. El trayecto costaba 1 GEL en 2014.

madre Georgia


La iglesia de Metekhi y el barrio de Avlabari


Desde el parque Rike nos dirigimos hacia la iglesia de Metekhi, la más antigua de la ciudad, situada sobre un promontorio rocoso junto a una curva del río.


En las inmediaciones se encuentra el barrio de Avlabari, desde donde continuamos hacia la catedral de la Santísima Trinidad.


iglesia Metekhi, catedral nueva detrás


La catedral de la Santísima Trinidad


Es uno de los grandes edificios religiosos contemporáneos de Georgia. Su volumen y sus tejados escalonados dominan el entorno y contrastan con las iglesias más pequeñas del casco antiguo.


En el interior encontramos un ambiente más sobrio, aunque igualmente monumental.


En las proximidades se encuentra el palacio presidencial.


Después de la visita regresamos hacia la otra orilla del río, cruzando de nuevo la zona del puente de Metekhi.


catedral nueva

el puente Metekhi


Comer en Tiflis: tabernas y cafés


Para comer habíamos pensado en el afamado restaurante Pur Pur, un local conocido por su ambiente, pero lo encontramos cerrado por obras de remodelación.


En sus alrededores descubrimos una taberna llamada Georgia, situada en un semisótano. Allí probamos varios platos tradicionales:

  • Khashi: sopa contundente elaborada con callos y otras partes de vacuno, que en la tradición georgiana suele asociarse al desayuno.
  • Chakhokhbili: guiso de pollo con tomate y hierbas, parecido en algunos aspectos a un estofado de verduras.
  • Khinkali: empanadillas georgianas rellenas de carne, queso o champiñones.
  • Vino tinto Saperavi: una variedad georgiana muy conocida, que nos sorprendió por su sabor afrutado.

La cuenta fue de unos 48 GEL para seis personas, alrededor de 3,60 euros por persona al cambio de 2014.


Para rematar la comida, nos acercamos al café Veranda, un local de estilo parisino, con sofás y rincones acogedores. Los cafés y tés costaron 24 GEL entre los seis, unos 1,80 euros por persona.


kashi

Los baños termales de Abanotubani


Habíamos dejado para el final del día el barrio de Abanotubani, conocido por sus baños de aguas termales.


El propio nombre de Tiflis está relacionado con estas aguas calientes que brotan del subsuelo. Significa caliente.


La tradición de los baños forma parte de la historia de la ciudad y sigue siendo una de las experiencias más características.


Orbeliani era el más antiguo, con una curiosa fachada adornada con azulejos. Estaba cerrado.

Pero a su lado teníamos los BAÑOS REALES.


Reservamos un recinto privado con vestidor, duchas, sauna, zona de descanso con tumbonas y una piscina de agua muy caliente. Después de un día caminando, el baño fue una auténtica maravilla: salimos relajados y con las piernas nuevas.

El precio fue de 50 GEL, más 12 GEL por toallas y champú para seis personas, unos 5 euros por persona. El masaje se cobraba aparte y costaba 20 GEL.


Nuestro consejo: si se visita Tiflis, reservar un rato para los baños termales puede ser un buen cierre de la jornada. Conviene comprobar los precios actuales, las condiciones de reserva y qué servicios incluye cada sala.


Tras el baño, compramos en un supermercado y regresamos al hotel caminando por la avenida Rustaveli.


A esas horas, las farolas teñían la calle de una luz amarillenta y los cafés y restaurantes estaban llenos de vida. Terminamos el día cenando tranquilamente en el comedor del alojamiento.


a un lado los baños reales, al otro Orbeliani





avda Rustaveli

Otras visitas en Tiflis


Si se dispone de más tiempo, hay otros lugares que pueden completar la visita a la capital:

  • Barrio de Vake: una zona urbana con parques, cafés y espacios residenciales.
  • Parque Mtatsminda: situado en una colina, ofrece vistas panorámicas y una zona de ocio con atracciones.
  • Mercadillo o flea market: una opción para curiosear entre objetos antiguos, recuerdos y artículos de segunda mano.
  • Estación Central de tren: con una zona de mercado popular instalada en los andenes.

Cómo llegar a las estaciones de transporte de Tiflis


Había varias estaciones:

  • Didube: accesible en metro y punto de salida de numerosos autobuses y marshrutkas hacia destinos como Gori, Kazbegi, Mtskheta, Batumi y Akhaltsikhe.
  • Ortachala: se llegaba en el autobús 55 o en taxi. Desde allí salían determinados servicios hacia Telavi, Armenia, Azerbayan.
  • Estación de tren: situada en la zona norte de la ciudad, por encima de la catedral de la Santísima Trinidad.

Las estaciones, los puntos de salida y los horarios pueden cambiar. Para evitar desplazamientos innecesarios, conviene confirmar el lugar exacto de salida el día anterior, especialmente si se tiene que enlazar con un tren o un transporte de montaña.


Nuestra impresión de Tiflis


Tiflis nos gustó por sus contrastes. La avenida Rustaveli, amplia y monumental, nos llevó hasta una ciudad vieja de balcones delicados, callejuelas irregulares y edificios que parecían guardar las huellas del tiempo. A pocos pasos, los puentes modernos y la gran catedral de Sameba mostraban una capital que también miraba hacia el futuro.


Fue un día completo, pero agradable de recorrer a pie. La subida a Narikala nos regaló unas vistas magníficas, la comida nos permitió descubrir los primeros sabores georgianos y los baños termales pusieron el broche perfecto a la jornada.


Tiflis fue una magnífica puerta de entrada a Georgia: una ciudad con historia, personalidad y una hospitalidad que invitaba a seguir explorando el país.


Una vez más… ¡paren el mundo, que me subo!


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