Trekking de Ganden a Samye: cuatro días por las montañas sagradas del Tíbet
El recorrido conectaba dos lugares esenciales para comprender la historia del budismo tibetano:
- el monasterio de Ganden, uno de los grandes centros de la escuela gelugpa,
- el monasterio de Samye, considerado tradicionalmente el primer monasterio budista del Tíbet.
A ambos se accede fácilmente por carretera. Pero nosotros lo hicimos de una manera mucho más especial. Salvamos los 80km de distancia que hay entre ellos con una ruta a pie excepcional.
Durante tres días y medio caminamos por algunos de los paisajes más remotos del Tíbet, atravesando valles, ríos de montaña y praderas donde los pastores nómadas seguían viviendo al ritmo de sus rebaños.
Cruzamos dos pasos de montaña que superaban los 5.000 metros de altitud. No era una travesía especialmente técnica, pero sí una aventura de altura. El reto de conseguirlo nos infló de un orgullo que aún perdura.
Dormimos en tiendas de campaña, compartimos el té de mantequilla con familias tibetanas.
Los momentos que mejor recordamos no fueron únicamente los grandes paisajes o la satisfacción de alcanzar una cumbre, sino también las pequeñas escenas compartidas con quienes habitaban aquellas montañas.
Índice (dividido en tres entradas: Ganden-treking-Samye)
- Información práctica del trekking de Ganden a Samye
- El monasterio de Ganden: punto de partida
- El valle de Hepu y el primer campamento
- Primer día de caminata: entre valles y pastores nómadas
- Los drokpas y la vida tradicional tibetana
- Segundo día: el paso de Shugu-La, a más de 5.200 metros
- Tercer día: el paso de Chidula y los lagos de montaña
- El descenso hacia Samye
- El monasterio de Samye: el origen del budismo tibetano
- Nuestra impresión del trekking de Ganden a Samye
- Consejos para organizar la ruta en la actualidad
- Lugar: Tíbet, región histórica de Ü-Tsang.
- Inicio de nuestra caminata: aldea de Hepu, después de visitar Ganden.
- Final del trekking: Nyango, en el valle de Yemalung.
- Distancia recorrida a pie: aproximadamente 50 km.
- Duración: tres días y medio.
- Pasos de montaña: Shugu-La, a unos 5.237 m, y Chidula, a unos 5.200 m.
- Alojamiento: tiendas de campaña.
- Transporte de equipaje: yaks.
- Alimentación: cocina de campaña, preparada por nuestro cocinero.
- Dificultad: alta por la altitud, la duración y las condiciones de una travesía remota.
La ruta que hicimos no comenzó exactamente en el monasterio de Ganden.
Tras visitar el recinto, descendimos hasta Ganden pueblo y continuamos en vehículo hasta el valle de Hepu, donde iniciamos la caminata.
Tampoco recorrimos a pie el tramo final entre Nyango y Samye: lo hicimos en una camioneta todoterreno.
Por eso, aunque el trekking propiamente dicho sumó unos 50 kilómetros, el itinerario completo habría alcanzado 80 km si hubiéramos añadido los tramos que cubrimos en vehículo.
2. El monasterio de Ganden:
Comenzamos los preparativos para el trekking en Lhasa.
Aparecieron Tsua y Dhondep, nuestros acompañantes tibetanos, junto con Ningma, que sería el cocinero de la expedición.
Traían las tiendas, las colchonetas y las provisiones necesarias para pasar varios días en las montañas.
A las once de la mañana partimos hacia el monasterio de Ganden, situado al este de Lhasa, a unos 50 kilómetros por carretera.
El trayecto discurría junto al río y, a mitad de camino, pasamos por el desvío hacia Drak Yerpa, el complejo de cuevas y santuarios que visitaríamos al final del viaje.
Llegamos a Ganden pueblo, situado en la parte baja
- Hacia el Norte una carretera se adentraba al VALLE DE LHUNDRUB, salpicado de monasterios como el de Talung o el más conocido: el de RETING.
- Hacia el Este a unos 50km la localidad de MEDRO GONGKAR desde donde se alcanzaba el monasterio Drigung til o se seguía la carretera hacia el Tíbet Oriental.
- Hacia el Sur fue el camino que seguimos nosotros. 5km por una carretera sinuosa, en ascenso, con curvas de lo más retorcidas. En lo alto, a 3800m, se situaba el COMPLEJO MONASTICO DE GANDEN.
El monasterio de Ganden parecía un pequeño pueblo construido sobre la cresta y las laderas de una montaña. Sus edificios se distribuían entre calles, patios y pequeñas plazas, formando un conjunto de arquitectura tradicional tibetana.
El nombre Ganden significa «jubiloso».
El monasterio fue fundado en 1409 por Tsongkhapa, maestro religioso que dio origen a la escuela gelugpa del budismo tibetano.
La mayoría de los edificios eran de dos plantas, con muros trapezoidales y tejados planos. Entre ellos destacaban algunas construcciones de colores más intensos: el amarillo de determinados edificios religiosos y, sobre todo, el rojo del templo relacionado con la tumba de Tsongkhapa.
Por la calle principal llegamos a una gran plaza presidida por un chorten blanco.
Visitamos primero la sala de reuniones, donde se encontraba el trono dorado del maestro, objeto de profunda veneración.
Recorrimos después la capilla de Jampa, las dependencias del Ganden Tripa, las residencias de los monjes y otras construcciones del complejo.
Pasear por aquellas calles, cruzarse con los monjes y observar la actividad religiosa nos fascinó.
La kora de Ganden
Alrededor del monasterio existían distintos circuitos de peregrinación, o kora.
- El inferior requería aproximadamente 45 minutos;
- el superior era más exigente y ofrecía la posibilidad de continuar hacia Hepu, que fue nuestro punto de partida para el trekking.
Si hubiéramos comenzado en Ganden, primero se seguía su kora superior. Luego, tras un pequeño ascenso, se tomaba el desvío a Samadro y Trubshi, llegando tras 10km a Hepu.
¡Esto nos hubiera dado perfectamente tiempo realizarlo ese mismo día!
Comimos en la posada del monasterio. El menú estaba formado por los platos que tenían preparados en varias grandes ollas: gyathuk, fideos con carne o verduras; thugpa, una sopa de fideos; arroz blanco y otras preparaciones sencillas. Bastaba con señalar lo que apetecía para que lo sirvieran en una bandeja.
Fue una comida modesta y reconfortante antes de adentrarnos en las montañas.
Después de comer descendimos de nuevo a Ganden pueblo y continuamos en la furgoneta hacia el valle de Hepu, donde comenzaríamos la caminata.
La carretera dio paso a una pista de tierra que atravesaba pequeñas aldeas tradicionales. El paisaje se volvía cada vez más rural, con casas dispersas, campos y montañas que cerraban el horizonte.
Hepu era una pequeña aldea tibetana situada a unos 4.200 metros de altitud, formada por una treintena de viviendas junto al río.
Acampamos a las afueras.
Apenas empezamos a instalar el campamento aparecieron los chavales del pueblo. Llegaron curiosos, sonrientes.
Después de montar las tiendas salimos a pasear por la aldea. Los pequeños nos siguieron en grupo.
La vida allí era austera y exigente. Las familias se dedicaban a la agricultura y a la ganadería, y algunos habitantes obtenían ingresos adicionales trabajando como porteadores o poniendo sus yaks al servicio de las expediciones que atravesaban la región.
Los saludos de tashi delek se sucedían por todas partes.
De vuelta al campamento, las niñas habían recogido flores del prado y confeccionado pequeños ramos para regalárnoslos. Un detalle sencillo que convirtió aquella primera tarde en uno de los recuerdos más entrañables del viaje.
Al dia siguiente emprendimos la caminata.
Una vez mas: ¡paren el mundo… que nos subimos!
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