Cómo viajar al Tíbet: permisos y restricciones de acceso
Viajar al Tíbet requiere una planificación
diferente de la de otros destinos de China. Las condiciones de entrada para los
visitantes extranjeros están sujetas a normas específicas y pueden cambiar
según la situación política y administrativa.
Los permisos necesarios en la actualidad
Los viajeros extranjeros necesitan una autorización específica para visitar la Región Autónoma del Tíbet.
Además,
deben organizar la visita mediante una agencia turística autorizada y realizar
un recorrido previamente organizado, con guía según las condiciones aplicables.
No basta con disponer del visado chino o comprar un billete de tren a Lhasa.
La autorización principal se conoce como Tibet
Travel Permit o permiso de entrada al Tíbet. La agencia se encarga
de tramitarla y de organizar los servicios y el itinerario solicitado. Para
algunas zonas pueden ser necesarias autorizaciones adicionales.
Las condiciones pueden cambiar y las
autoridades pueden restringir el acceso sin previo aviso.
De manera general, conviene
distinguir entre:
- Documentación de entrada en China.
- Tibet
Travel Permit:
permiso específico necesario para que los turistas extranjeros accedan a
la Región Autónoma del Tíbet.
- Permisos
adicionales:
determinadas áreas fronterizas, militares o remotas pueden requerir
autorizaciones complementarias.
No debe darse por hecho que un permiso
válido para Lhasa permite acceder a cualquier otra región. El itinerario debe
concretarse antes de viajar y la agencia ha de confirmar qué documentación
corresponde a cada etapa.
¿Se puede viajar por libre?
Para los turistas extranjeros, el viaje
independiente por el Tíbet está sujeto a importantes restricciones. No
basta con llegar a Lhasa y decidir sobre la marcha qué lugares visitar.
La contratación de una agencia autorizada
permite organizar los permisos, los desplazamientos y las visitas conforme a
las normas vigentes. Además, resulta especialmente importante cuando el
itinerario incluye zonas alejadas de la capital.
Algunos logran acceder (según qué épocas) sin permisos pero se arriesgan a
ser descubiertos, llevados a comisaria, a una multa, a regresar por donde se ha
venido.
Tampoco podían usar transporte público de largas distancias.
En las notas de nuestro viaje de 2011, la
situación era diferente en algunos aspectos. Conseguimos comprar billetes de
tren sin mostrar documentación específica y llegamos a Lhasa sin pasar por los
controles que esperábamos. Aquella experiencia fue posible en las
circunstancias concretas de entonces, pero no debe utilizarse como
referencia para organizar un viaje actual.
Cómo llegar al Tíbet
Existen diferentes formas de llegar a
Lhasa, principalmente por avión (China Southern o Air china) o por ferrocarril desde otras ciudades
chinas.
También existen rutas terrestres
desde regiones vecinas, pero su disponibilidad y sus condiciones dependen de la
situación fronteriza y de los permisos aplicables.
El tren que une Pekín con Lhasa atraviesa paisajes de
gran altitud y se ha convertido en una de las formas más conocidas de alcanzar
la capital tibetana. La ruta permite contemplar parte de la meseta tibetana y
atraviesa zonas situadas por encima de los 5.000 metros.
Antes de reservar, hay que comprobar la
documentación exigida para embarcar, las condiciones del trayecto y las
opciones de transporte disponibles en las fechas elegidas.
Cómo lo hicimos nosotros: una llegada a
Lhasa que parecía imposible
Nuestro viaje tuvo lugar en el verano de
2011, entre el 27 de julio y el 27 de agosto. Me incorporé a un pequeño grupo
de cuatro personas que había contratado los servicios de una agencia
tibetana a través de internet.
Tibetanguide.com.
Daoyoudunzhu@126.com.
El programa inicial incluía la visita a
Lhasa y al valle central, además de la peregrinación al monte Kailash. El
viaje contratado duraba 22 días.
Todo parecía resuelto hasta que, apenas
dos días antes de partir, la agencia nos comunicó que no había conseguido el
permiso militar necesario para llegar al Kailash. Hubo que renunciar a esa
parte del itinerario y conformarse con Lhasa, el valle central y varias
caminatas, entre ellas una travesía de tres días entre los monasterios de
Ganden y Samye.
Visto con perspectiva, fue una alternativa
extraordinaria. El Tíbet central ofrecía tanto patrimonio, paisajes y
experiencias que el viaje resultó fascinante incluso sin alcanzar el Kailash.
Las gestiones:
1-visado entrada china-35€. (Fue sencillo de obtener)
2-TTB. Permiso Tibet Tourism Bureau. En ocasiones, se podía tramitar
directamente en Lhasa, pero te arriesgas a que no te lo concedan. Demoran
2-3dias
3-Alien Travel Permit-permiso de viaje para extranjeros. Este no es
necesario si sólo visitas Lhasa y valle central: Shigatse, Ganden, Samye, Lago
Nam tso... Hay que especificar destinos.
4-Otros permisos. Militar y de asuntos exteriores si deseas ir al Kailash
Además de no obtener el permiso militar,
el día de llegada a Pekin supimos que tampoco se materializó la compra de los
billetes de tren desde Pekín.
La aventura de los billetes de tren
Nuestro viaje por China y el Tíbet comenzó el 28 de julio de 2011. Teníamos previsto entrar en el Tíbet a bordo del tren que une Pekín con Lhasa.
Creíamos tener los billetes comprados, pero, una vez en Pekín, descubrimos que no era así. Por lo que conseguimos entender, el dinero no había llegado correctamente al intermediario encargado de gestionar las reservas. Al menos, conseguimos recuperar el importe.
Durante esos días iniciales en Pekín consultamos agencias y buscamos alternativas, pero nos decían que, con tan poco tiempo, era inviable. La posibilidad de quedarnos en China sin poder continuar el viaje empezaba a parecer real.
Entonces surgió una idea sencilla: acudir
directamente a la estación.
Tomamos un taxi hasta la estación de tren
Oeste de Pekín y fue tan sencillo como preguntar dónde estaba la ventanilla y
solicitar cinco plazas.
—Nǐ hǎo,
hola. ¿La ventanilla para comprar billetes a Lhasa?
Una vez
allí, fuimos directos al grano:
—¡Cinco
billetes para Lhasa, por favor!
¡Y ya está! Eso
fue todo. Contra todo pronóstico, conseguimos los
billetes para el 4 de
agosto. No nos pidieron los permisos tibetanos ni los pasaportes en la
ventanilla.
Costaron 330 yuanes por persona, unos 36
euros al cambio de entonces. Solo quedaban asientos; las literas estaban
agotadas. La salida estaba prevista para el 4 de agosto.
No
terminábamos de comprender cómo habíamos logrado hacerlo con tanta facilidad al
final. Nos preguntábamos si los billetes serían
válidos o si faltaría algún trámite más. Pero llegó el día y el tren salió a la
hora prevista.
Hoy no
recomendaríamos repetir aquella operación: las condiciones de acceso han
cambiado y los extranjeros deben contar con la documentación exigida para
viajar al Tíbet. Nuestra experiencia es una anécdota de 2011.
Cuarenta y tres horas de tren hasta Lhasa
El día asignado el tren partió a 20h. ¡Nuestros billetes eran correctos!
En él pasamos una primera noche, todo el día siguiente; una segunda
noche y llegamos a Lhasa a 16h.
Y todo, en asiento.
La segunda noche, algunos pasajeros acabaron tumbándose en el suelo del compartimento para intentar dormir algo.
No
fue el trayecto más cómodo de nuestra vida, pero terminó convirtiéndose en una
de esas experiencias de viaje que se recuerdan durante años.
El paisaje de algunas etapas resultó
monótono, y ni siquiera pudimos contemplar el mítico paso de Tanggula, situado
a más de 5.000 metros, porque lo atravesamos de noche.
Llegamos a Lhasa sin experimentar síntomas de mal de altura.
Sorprendentemente, tampoco tuvimos que pasar por los controles que
esperábamos ni mostrar los permisos que pensábamos que nos iban a solicitar.
Aquello fue posible en las circunstancias concretas de 2011. Hoy, la documentación y las condiciones de entrada deben comprobarse previamente.
Información práctica para preparar el viaje
- Moneda y pagos
La moneda
oficial es el renminbi, cuya unidad básica es el yuan.
Los cambios
de moneda, los precios y los medios de pago han evolucionado mucho desde los
viajes realizados hace años. Por eso, las cantidades anotadas durante el viaje
deben entenderse como referencias históricas, no como precios actuales.
Antes de
salir conviene comprobar qué medios de pago se aceptan en los lugares incluidos
en la ruta, especialmente fuera de Lhasa y de las principales ciudades. En las
zonas más remotas puede haber menos servicios y resultar más difícil resolver
imprevistos.
YUAN. 1€-8-9Y (2011)
Había muchos bancos en las ciudades principales. Se tenía que presentar el pasaporte.
- Electricidad
No tuvimos
ningún problema, ni con el voltaje, ni con el tipo de enchufes.
Resulta útil
llevar un adaptador universal y comprobar de antemano las características
eléctricas de los alojamientos previstos.
En las etapas remotas, disponer de una batería externa y de una pequeña reserva de artículos básicos puede evitar contratiempos.
- Equipaje
Para un
viaje por el Tíbet es aconsejable llevar ropa que permita vestirse por capas,
protección solar, gafas de sol, un gorro y prendas de abrigo, incluso si el
viaje se realiza durante una época relativamente templada.
El tiempo puede cambiar rápidamente y las temperaturas descienden mucho por la noche, sobre todo en zonas elevadas.
- El mal de altura en el Tíbet: consejos para viajar con seguridad
Su altura media es de 4000m, de ahí la
denominación: el techo del mundo.
Lhasa, la capital está a 3700m
A esa
altitud, algunas personas apenas notan molestias, mientras que otras
experimentan dolor de cabeza, cansancio, mareos, náuseas o dificultades para
dormir. No depende solo de la edad ni de la forma física: incluso quienes están
acostumbrados a hacer deporte pueden sufrir mal de altura.
El aporte de oxigeno se reduce a dos tercios. El organismo ha de adaptarse a esa menor
disponibilidad de oxígeno.
El riesgo
aumenta cuando se asciende demasiado deprisa, se realizan esfuerzos intensos al
llegar o se continúa subiendo pese a tener síntomas.
Debes dejar pasar un tiempo y aclimatarte. Ese mismo día de llegada no
sería recomendable visitar el Potala con sus escalinatas, por ejemplo.
Nosotros en el treking llegamos a estar en dos puertos de 5200m (¡lo
más alto que jamás haya estado!), y los superamos bastante bien.
Cómo prevenir el mal de altura
- Dedicar tiempo a aclimatarse. Conviene reservar los primeros
días para adaptarse a la altitud y evitar excursiones exigentes nada más
llegar.
- Limitar los esfuerzos físicos
intensos al principio.
- No subir más si aparecen
síntomas. Si hay
dolor de cabeza acompañado de náuseas, mareos o cansancio importante, no
se debe continuar ascendiendo ni dormir a mayor altitud mientras persistan
las molestias.
- Evitar el alcohol
- Beber con normalidad y comer
con regularidad. Es
importante evitar la deshidratación, pero forzarse a beber cantidades
excesivas de agua no previene el mal de altura.
- Consultar con un profesional
sanitario antes del viaje.
- En determinadas circunstancias
puede recomendarse aspirina-paracetamol-Ibuprofeno-acetazolamida (diamox), pero no debe tomarse por cuenta
propia ni sustituir las medidas preventivas.
- SINTOMAS-dolor cabeza (aspirina),
náuseas, mareos, falta oxígeno, sangrado nariz, delirios (valium),
inflamación cerebro, edema pulmonar (edemox)
·
Un remedio local es el SOLOMANO, un preparado natural. Se vendían por todo
Lhasa. Consistía en unas cajas de ampollas bebibles. Se tomaba una ampolla por
la mañana y otra por la tarde.
· Yo las tomé una vez al día durante tres días. También la primera semana
como preventivo tomé a días alternos un paracetamol.
| solomano |
Cuándo hay que actuar
·
Un dolor de
cabeza leve puede mejorar con reposo, pero no conviene restarle importancia si
empeora o aparece acompañado de otros síntomas. La confusión, los problemas de
equilibrio o coordinación, la somnolencia anormal y la dificultad para respirar
incluso estando en reposo son señales de alarma que requieren atención médica.
·
Ante
síntomas graves, hay que iniciar el descenso a una altitud inferior tan pronto
como sea posible y solicitar asistencia médica. El oxígeno puede ayudar como
medida temporal, pero no sustituye el descenso cuando este es necesario. Las
pequeñas latas portátiles de oxígeno tampoco deben considerarse un tratamiento
suficiente para un cuadro grave.
·
Consejo para organizar la ruta: es preferible reservar un margen de adaptación al
principio del viaje y mantener cierta flexibilidad en las excursiones. En el
Tíbet, el itinerario debe ajustarse a cómo responde el cuerpo, no al revés.
| A 5190m de altura |
| efectos de la altura |
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