TIBET - Entry procedures. Permits. Restrictions
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TIBET - Entry procedures. Permits. Restrictions

Creado el 17 de octubre de 2026Actualizado el 22 de octubre de 202610 min readParen al mundo que me subo

Cómo viajar al Tíbet: permisos y restricciones de acceso


Viajar al Tíbet requiere una planificación diferente de la de otros destinos de China. Las condiciones de entrada para los visitantes extranjeros están sujetas a normas específicas y pueden cambiar según la situación política y administrativa.


Los permisos necesarios en la actualidad


Los viajeros extranjeros necesitan una autorización específica para visitar la Región Autónoma del Tíbet. 


Además, deben organizar la visita mediante una agencia turística autorizada y realizar un recorrido previamente organizado, con guía según las condiciones aplicables. No basta con disponer del visado chino o comprar un billete de tren a Lhasa.


La autorización principal se conoce como Tibet Travel Permit o permiso de entrada al Tíbet. La agencia se encarga de tramitarla y de organizar los servicios y el itinerario solicitado. Para algunas zonas pueden ser necesarias autorizaciones adicionales.


Las condiciones pueden cambiar y las autoridades pueden restringir el acceso sin previo aviso. 


 De manera general, conviene distinguir entre:

  • Documentación de entrada en China.
  • Tibet Travel Permit: permiso específico necesario para que los turistas extranjeros accedan a la Región Autónoma del Tíbet.
  • Permisos adicionales: determinadas áreas fronterizas, militares o remotas pueden requerir autorizaciones complementarias.

No debe darse por hecho que un permiso válido para Lhasa permite acceder a cualquier otra región. El itinerario debe concretarse antes de viajar y la agencia ha de confirmar qué documentación corresponde a cada etapa.



¿Se puede viajar por libre?


Para los turistas extranjeros, el viaje independiente por el Tíbet está sujeto a importantes restricciones. No basta con llegar a Lhasa y decidir sobre la marcha qué lugares visitar.


La contratación de una agencia autorizada permite organizar los permisos, los desplazamientos y las visitas conforme a las normas vigentes. Además, resulta especialmente importante cuando el itinerario incluye zonas alejadas de la capital.


Algunos logran acceder (según qué épocas) sin permisos pero se arriesgan a ser descubiertos, llevados a comisaria, a una multa, a regresar por donde se ha venido. 

 

Tampoco podían usar transporte público de largas distancias.


En las notas de nuestro viaje de 2011, la situación era diferente en algunos aspectos. Conseguimos comprar billetes de tren sin mostrar documentación específica y llegamos a Lhasa sin pasar por los controles que esperábamos. Aquella experiencia fue posible en las circunstancias concretas de entonces, pero no debe utilizarse como referencia para organizar un viaje actual.



Cómo llegar al Tíbet


Existen diferentes formas de llegar a Lhasa, principalmente por avión (China Southern o Air china) o por ferrocarril desde otras ciudades chinas. 


También existen rutas terrestres desde regiones vecinas, pero su disponibilidad y sus condiciones dependen de la situación fronteriza y de los permisos aplicables.


El tren que une Pekín con Lhasa atraviesa paisajes de gran altitud y se ha convertido en una de las formas más conocidas de alcanzar la capital tibetana. La ruta permite contemplar parte de la meseta tibetana y atraviesa zonas situadas por encima de los 5.000 metros.


Antes de reservar, hay que comprobar la documentación exigida para embarcar, las condiciones del trayecto y las opciones de transporte disponibles en las fechas elegidas.


Cómo lo hicimos nosotros: una llegada a Lhasa que parecía imposible


Nuestro viaje tuvo lugar en el verano de 2011, entre el 27 de julio y el 27 de agosto. Me incorporé a un pequeño grupo de cuatro personas que había contratado los servicios de una agencia tibetana a través de internet.


Tibetanguide.com.

Daoyoudunzhu@126.com.


El programa inicial incluía la visita a Lhasa y al valle central, además de la peregrinación al monte Kailash. El viaje contratado duraba 22 días.


Todo parecía resuelto hasta que, apenas dos días antes de partir, la agencia nos comunicó que no había conseguido el permiso militar necesario para llegar al Kailash. Hubo que renunciar a esa parte del itinerario y conformarse con Lhasa, el valle central y varias caminatas, entre ellas una travesía de tres días entre los monasterios de Ganden y Samye.


Visto con perspectiva, fue una alternativa extraordinaria. El Tíbet central ofrecía tanto patrimonio, paisajes y experiencias que el viaje resultó fascinante incluso sin alcanzar el Kailash.


Las gestiones:


1-visado entrada china-35€. (Fue sencillo de obtener)

2-TTB. Permiso Tibet Tourism Bureau. En ocasiones, se podía tramitar directamente en Lhasa, pero te arriesgas a que no te lo concedan. Demoran 2-3dias

3-Alien Travel Permit-permiso de viaje para extranjeros. Este no es necesario si sólo visitas Lhasa y valle central: Shigatse, Ganden, Samye, Lago Nam tso... Hay que especificar destinos.

4-Otros permisos. Militar y de asuntos exteriores si deseas ir al Kailash


Además de no obtener el permiso militar, el día de llegada a Pekin supimos que tampoco se materializó la compra de los billetes de tren desde Pekín. 


La aventura de los billetes de tren


Nuestro viaje por China y el Tíbet comenzó el 28 de julio de 2011. Teníamos previsto entrar en el Tíbet a bordo del tren que une Pekín con Lhasa.


Creíamos tener los billetes comprados, pero, una vez en Pekín, descubrimos que no era así. Por lo que conseguimos entender, el dinero no había llegado correctamente al intermediario encargado de gestionar las reservas. Al menos, conseguimos recuperar el importe.


Durante esos días iniciales en Pekín consultamos agencias y buscamos alternativas, pero nos decían que, con tan poco tiempo, era inviable. La posibilidad de quedarnos en China sin poder continuar el viaje empezaba a parecer real.


Entonces surgió una idea sencilla: acudir directamente a la estación.


Tomamos un taxi hasta la estación de tren Oeste de Pekín y fue tan sencillo como preguntar dónde estaba la ventanilla y solicitar cinco plazas.


—Nǐ hǎo, hola. ¿La ventanilla para comprar billetes a Lhasa?


Una vez allí, fuimos directos al grano:


—¡Cinco billetes para Lhasa, por favor!


¡Y ya está! Eso fue todo. Contra todo pronóstico, conseguimos los billetes para el 4 de agosto. No nos pidieron los permisos tibetanos ni los pasaportes en la ventanilla.


Costaron 330 yuanes por persona, unos 36 euros al cambio de entonces. Solo quedaban asientos; las literas estaban agotadas. La salida estaba prevista para el 4 de agosto.


No terminábamos de comprender cómo habíamos logrado hacerlo con tanta facilidad al final. Nos preguntábamos si los billetes serían válidos o si faltaría algún trámite más. Pero llegó el día y el tren salió a la hora prevista.


Hoy no recomendaríamos repetir aquella operación: las condiciones de acceso han cambiado y los extranjeros deben contar con la documentación exigida para viajar al Tíbet. Nuestra experiencia es una anécdota de 2011.


 

Cuarenta y tres horas de tren hasta Lhasa


El día asignado el tren partió a 20h. ¡Nuestros billetes eran correctos!

 

En él pasamos una primera noche, todo el día siguiente; una  segunda noche y llegamos a  Lhasa a 16h.


Y todo, en asiento. Eran cómodos y estaban distribuidos en grupos de cuatro, enfrentados alrededor de una mesa central. Para una jornada tan larga, se agradecía. Aunque, claro, después de 43 horas la comodidad quedó atrás


La segunda noche, algunos pasajeros acabaron tumbándose en el suelo del compartimento para intentar dormir algo. 


No fue el trayecto más cómodo de nuestra vida, pero terminó convirtiéndose en una de esas experiencias de viaje que se recuerdan durante años.



El paisaje de algunas etapas resultó monótono, y ni siquiera pudimos contemplar el mítico paso de Tanggula, situado a más de 5.000 metros, porque lo atravesamos de noche.


Llegamos a Lhasa sin experimentar síntomas de mal de altura. 

 

Sorprendentemente, tampoco tuvimos que pasar por los controles que esperábamos ni mostrar los permisos que pensábamos que nos iban a solicitar.


Aquello fue posible en las circunstancias concretas de 2011. Hoy, la documentación y las condiciones de entrada deben comprobarse previamente.


Información práctica para preparar el viaje

  • Moneda y pagos

La moneda oficial es el renminbi, cuya unidad básica es el yuan.


Los cambios de moneda, los precios y los medios de pago han evolucionado mucho desde los viajes realizados hace años. Por eso, las cantidades anotadas durante el viaje deben entenderse como referencias históricas, no como precios actuales.


Antes de salir conviene comprobar qué medios de pago se aceptan en los lugares incluidos en la ruta, especialmente fuera de Lhasa y de las principales ciudades. En las zonas más remotas puede haber menos servicios y resultar más difícil resolver imprevistos.


YUAN. 1€-8-9Y (2011)


Había muchos bancos en las ciudades principales. Se tenía que presentar el pasaporte.

  • Electricidad

No tuvimos ningún problema, ni con el voltaje, ni con el tipo de enchufes.


Resulta útil llevar un adaptador universal y comprobar de antemano las características eléctricas de los alojamientos previstos.

En las etapas remotas, disponer de una batería externa y de una pequeña reserva de artículos básicos puede evitar contratiempos. 

  • Equipaje

Para un viaje por el Tíbet es aconsejable llevar ropa que permita vestirse por capas, protección solar, gafas de sol, un gorro y prendas de abrigo, incluso si el viaje se realiza durante una época relativamente templada.


El tiempo puede cambiar rápidamente y las temperaturas descienden mucho por la noche, sobre todo en zonas elevadas.

  • El mal de altura en el Tíbet: consejos para viajar con seguridad

La altitud es uno de los factores que más conviene tener en cuenta al organizar un viaje al Tíbet.

Su altura media es de 4000m, de ahí la denominación: el techo del mundo. 

 

Lhasa, la capital está a 3700m


A esa altitud, algunas personas apenas notan molestias, mientras que otras experimentan dolor de cabeza, cansancio, mareos, náuseas o dificultades para dormir. No depende solo de la edad ni de la forma física: incluso quienes están acostumbrados a hacer deporte pueden sufrir mal de altura.


El aporte de oxigeno se reduce a dos tercios. El organismo ha de adaptarse a esa menor disponibilidad de oxígeno.


El riesgo aumenta cuando se asciende demasiado deprisa, se realizan esfuerzos intensos al llegar o se continúa subiendo pese a tener síntomas.


Debes dejar pasar un tiempo y aclimatarte. Ese mismo día de llegada no sería recomendable visitar el Potala con sus escalinatas, por ejemplo.

 

Nosotros en el treking llegamos a estar en dos puertos de 5200m (¡lo más alto que jamás haya estado!), y los superamos bastante bien.


Cómo prevenir el mal de altura

  • Dedicar tiempo a aclimatarse. Conviene reservar los primeros días para adaptarse a la altitud y evitar excursiones exigentes nada más llegar.
  • Limitar los esfuerzos físicos intensos al principio.
  • No subir más si aparecen síntomas. Si hay dolor de cabeza acompañado de náuseas, mareos o cansancio importante, no se debe continuar ascendiendo ni dormir a mayor altitud mientras persistan las molestias.
  • Evitar el alcohol
  • Beber con normalidad y comer con regularidad. Es importante evitar la deshidratación, pero forzarse a beber cantidades excesivas de agua no previene el mal de altura.
  • Consultar con un profesional sanitario antes del viaje.
  • En determinadas circunstancias puede recomendarse aspirina-paracetamol-Ibuprofeno-acetazolamida (diamox), pero no debe tomarse por cuenta propia ni sustituir las medidas preventivas.
  • SINTOMAS-dolor cabeza (aspirina), náuseas, mareos, falta oxígeno, sangrado nariz, delirios (valium), inflamación cerebro, edema pulmonar (edemox)

·       Un remedio local es el SOLOMANO, un preparado natural. Se vendían por todo Lhasa. Consistía en unas cajas de ampollas bebibles. Se tomaba una ampolla por la mañana y otra por la tarde. 


·    Yo las tomé una vez al día durante tres días. También la primera semana como preventivo tomé a días alternos un paracetamol.


solomano

 Cuándo hay que actuar


·       Un dolor de cabeza leve puede mejorar con reposo, pero no conviene restarle importancia si empeora o aparece acompañado de otros síntomas. La confusión, los problemas de equilibrio o coordinación, la somnolencia anormal y la dificultad para respirar incluso estando en reposo son señales de alarma que requieren atención médica.


·       Ante síntomas graves, hay que iniciar el descenso a una altitud inferior tan pronto como sea posible y solicitar asistencia médica. El oxígeno puede ayudar como medida temporal, pero no sustituye el descenso cuando este es necesario. Las pequeñas latas portátiles de oxígeno tampoco deben considerarse un tratamiento suficiente para un cuadro grave.


·       Consejo para organizar la ruta: es preferible reservar un margen de adaptación al principio del viaje y mantener cierta flexibilidad en las excursiones. En el Tíbet, el itinerario debe ajustarse a cómo responde el cuerpo, no al revés.


A 5190m de altura

 

efectos de la altura

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